Digestión

La digestión es la alteración física y química de los alimentos para que puedan ser absorbidos por el cuerpo mediante las células del tubo intestinal.

El primer paso es la trituración mecánica, que permite que las enzimas digestivas alcancen las moléculas individuales de alimento e inicien los cambios químicos que se requieren para la absorción por parte del intestino delgado. Este proceso comienza al masticar, y continúa con el movimiento muscular del estómago.

El siguiente paso es el procesamiento químico de las moléculas de alimento más grandes mediante las enzimas digestivas segregadas por el estómago, el páncreas y las pequeñas células intestinales. Sólo entonces puede tener lugar la absorción.

El tiempo que necesita el estómago para completar su tarea y vaciar su contenido en el intestino delgado depende de varios factores. El ciclista tiene un control directo sobre estos cuatro factores:

 

  1. La naturaleza sólida/líquida del alimento.
  2. El contenido en grasas del alimento.
  3. La concentración de azúcar en el alimento.
  4. El nivel de actividad física del ciclista.

 

Cuanto más líquido es el alimento, más rápido es su paso por el estómago. Un alimento sólido puede tardar hasta cuatro horas para ser transformado mecánicamente en líquido y vaciado del estómago, mientras que uno líquido pasa totalmente al intestino en una hora.

Las grasas en el alimento retrasan el vaciado del estómago. Un alimento sólido con un contenido moderado de grasas se digiere más lentamente que uno magro o sin grasas. De la misma manera, un líquido graso se asimila más lentamente que uno sin grasas. Por tanto, aunque las grasas ofrecen más calorías que los hidratos de carbono, su asimilación por parte del organismo resulta más lenta.

El contenido de azúcar del alimento es el tercer factor sobre el cual el ciclista tiene algún control. A la concentración de moléculas de azúcar se la denomina actividad osmótica. Cuantas más moléculas se hallen presentes en un cierto volumen, más “osmóticamente activa” es la solución, y mayor efecto tiene sobre el retraso del vaciado gástrico.

Una vez el ciclista entienda en qué medida afectan estos factores sobre el vaciado estomacal, puede decidir qué tomará según el tipo de ejercicio que quiera hacer y la urgencia de reposición calorífica.

Cuando se precise un estímulo energético “rápido” durante el ejercicio, lo ideal es un hidrato de carbono líquido o semilíquido con un contenido mínimo en grasas. De todas formas se necesita un consumo constante puesto que el estómago se vacía rápidamente y el cuerpo vuelve a depender de sus propias reservas energéticas. El ciclista de fondo, por otra parte, puede preferir un hidrato de carbono complejo en forma sólida. Una cantidad moderada de grasas también es útil para prolongar los procesos digestivo y de absorción, proporciona Calorías suplementarias y mejora el sabor del alimento.

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